¿Cuánto apreciamos y qué hacemos con nuestro tiempo libre? ¡Recarga tus energías!

Ideas para enfrentar el vacío que aparece cuando desaparece tu teléfono o te quedas sin internet.

¿Cuánto apreciamos y qué hacemos con nuestro tiempo libre? ¡Recarga tus energías!
Photo by Annie Spratt / Unsplash

Seguramente has sentido la saturación de información, estímulos y ruido a tu alrededor. Vivimos en una era, que a muchos nos ha vuelto dependientes de la tecnología; la liberación de dopamina que nos produce tomar el smartphone para ver qué hay de nuevo cada cinco minutos (casi como un reflejo). O usar ciertas aplicaciones o plataformas, como vía de escape cuando te enfrentas a tareas complejas o que no te gustan.

Y aunque esto pudiera parecer solo como tu tendencia a usar mal el tiempo. Lo cierto es que muchos de los servicios que utilizamos a diario abusan de ciertas características, diseñadas para explotar el comportamiento humano: utilizando patrones creados para mantenerte enganchado. Las notificaciones, el scroll infinito, el auto-play del siguiente video, los “me gusta”, o el aviso de que alguien está escribiendo son algunos de los más comunes.

Esta obsesión por retenerte como usuario activo tiene hasta nombre: economía de la atención. Así es, tu atención pasó a ser un indicador de éxito de empresas que miden, venden y quieren ampliar la cantidad de segundos, minutos y horas que gastas diariamente a un sitio web, plataforma o aplicación.

¿Has vivido situaciones como estas?

  • En WhatsApp la otra persona aparece "escribiendo, escribiendo…", y tú te quedas esperando lo que tenga que decir, para responderle rápido (llega solo un “OK”).
  • Miras si tu mensaje tiene doble check, para saber si la otra persona leyó tu mensaje (o te dejó el visto).
  • Sin darte cuenta llevas media hora, una hora y más deslizando la pantalla entre videos, fotos, noticias, memes.

Así nos pasamos buena parte del día frente a la pantalla — no importa si es la de tu teléfono, la del computador o la tablet. No importa si es para trabajar o para luego entretenerte, o saltando entre ambas. Por eso necesitamos tiempo en los que desconectarnos, tanto del trabajo, como de los dispositivos.

Aunque parezca curioso, desconectarte es beneficioso incluso para ayudarte a resolver tus problemas en el trabajo. Cuando te involucras de lleno en una actividad diferente, ese problema queda activo en tu mente como telón de fondo, siendo procesado de forma indirecta, ampliando incluso el rango de consideraciones y solución posibles (Barbara Oakley, “Diffuse Mode”).

Ya no es raro que las personas estén incómodas o no sepan qué hacer, si no tienen internet o cuando están sin su teléfono. ¿Si desaparecen tus dispositivos o te quedas sin internet, aparece un vacío?; cuando completas ese vacío con ocio de calidad, no necesitas distracciones "rápidas".

¿Qué puedes hacer para comenzar a cambiar estos hábitos?

Alguna vez has dicho: “¡Me gustaría leer más! Realmente es algo que disfruto cuando estoy de lleno en eso”. Prueba cambiar tu “actividad por defecto” — ver redes sociales, revisar WhatsApp, noticias, YouTube - y cada vez que tengas unos minutos libres o quieras desconectarte de una tarea, lee o escucha un libro. Lo mismo con tocar música, hacer un poco de ejercicio o estiramientos, caminar, etc.

Pero yendo más allá de una técnica, es recomendable diferencia tus actividades entre dos tipos:

  • Pasivas: consumir vídeo en tu teléfono o TV, o pasar horas en redes sociales o en tu smartphone.
  • Activas: caminar, pintar, restaurar un mueble, jardinera, practicar algún deporte, cantar, cocinar, hacer cerveza, conversar, reparar una bicicleta, moto, auto, u otras similares.

Es muy probable que las actividades de tipo activas te entreguen al final mucha más satisfacción que las pasivas; las distracciones de mejor calidad son las que demandan actividad.

Según varios especialistas es incluso mejor si estas son actividades "artesanales", es decir, acciones que impliquen usar habilidades para crear algo valioso en el mundo físico, lo que incluye hacer cosas como tocar un instrumento musical.

Gary Rowoski, en su libro “Foco creativo en la era de la distracción”, dice que ‘las personas tienen la necesidad de poner sus manos en un instrumento para hacer algo, necesitamos esto para estar completos`, y que ‘los seres humanos hemos aprendido a pensar mediante utilizar nuestras manos, no ha sido al revés; lo que nos ha permitido manipular el mundo a nuestro alrededor’. La compleja estructura de nuestro cerebro, nos permite destacar entre todas las especies de la tierra en esto.

Y aunque están probados los efectos positivos de los videojuegos, en capacidades como pensar, resolver problemas, socializar. Definitivamente, no es lo mismo ganar una partida en Call of Duty (videojuego de guerra) que los aspectos sociales, atléticos, y espaciales que se necesitan para ganar en un partido de equipos en el mundo físico.

I took this photograph of a group of ladies at a photo walk in NYC. It perfectly exemplified the unity that took place among photographers, models and creatives alike.

Shout out to International Women’s Day.
Photo by Vonecia Carswell / Unsplash

Las interacciones sociales y comunitarias son también claves para recargar tus pilas y cambiar tu atención. Y ojo que las relaciones humanas no son métodos utilitarios ni técnica de productividad, son esenciales para contemplar, disfrutar la vida, completarla y darle sentido.

Conversar, reír con amigxs; entretenerte en torno a juegos de mesa, cartas, tableros son algunas de las cosas que puedes hacer en grupo. Hacer un viaje, comer en compañía.

También existen iniciativas para hacer cosas en comunidad para mejorar tu entorno como aportar en un jardín urbano, realizar actividades voluntarias de ayuda a la comunidad.

Además, casi cualquiera de las actividades de tipo activas que mencioné antes las puedes hacer en grupo. Andar en bicicleta, remar, nadar, hacer ejercicios en un parque, hacer crossfit en grupo por ejemplo es algo que se volvió muy popular. Lo mismo con actividades más culturales, como unirte a un club de lectura, o de cine, pintura, teatro. Hay múltiples opciones.

Para ir terminando otra idea que puedes considerar para incorporar estas actividades a tu rutina, es agregar incentivos para hacerlas. Imagina que quieres volver a tocar guitarra. Entonces podrías hacer algo como esto:

  • Quiero volver a tocar guitarra.
  • Voy a ensayar mi álbum favorito de los Beatles.
  • En noviembre programaré una fiesta de los Beatles con amigxs y convenceré a Wanda de que cante.

Finalmente, te recomiendo el libro de Cal Newport “Digital Minimalism”, varias de las ideas de este post vienen del capítulo “Reclaim Leisure”.